11 de septiembre de 2001
Almas amadas:
Tan pronto como tuvimos noticia de los trágicos
ataques sufridos en las ciudades de Nueva York y Washington,
todos cuantos residimos en los ashrams de Paramahansa Yogananda
comenzamos a orar especialmente, tanto de forma individual como
en los oficios religiosos colectivos. Mi corazón se siente
profundamente afligido por cada persona que se ha visto directamente
afectada en estos sucesos y, también, por nuestra nación
y por todo el mundo que comparte el dolor que han provocado
tales acontecimientos. Unamos la fuerza de nuestras almas y
la compasión de nuestros corazones para continuar orando
por las víctimas de esta tragedia, por nuestro país
y por nuestros semejantes. Éste es un momento en el que
todos los que aman a Dios, la verdad y el bien deben mantenerse
fuertes, firmes y unidos, permaneciendo en calma y con la mente
centrada en Aquel que es nuestro refugio en medio de la agitación
de este mundo. Ruego encarecidamente a cada uno de ustedes que
se una a nosotros en las oraciones que serán ofrecidas
tanto en nuestros ashrams, templos, centros y grupos, como a
través del «Círculo mundial de oraciones». Ya
sea que oren individualmente en sus hogares o en la compañía
de amigos, los aliento a que pidan fervientemente a Dios que
bendiga al mundo y que envíe pensamientos de valor, consuelo
y amor divino a todo el que lo necesite.
No permitan que el miedo oscurezca su conciencia.
Este mundo ha sido siempre un campo de batalla donde tiene lugar
la lucha entre el bien y el mal. Quienes se esfuerzan para que
prevalezca la luz deben también resistir la oposición
de la oscuridad. Pero no estamos solos. Aunque el poder de la
oscuridad pueda parecer enorme, el divino poder de la bondad
y del amor es muchísimo mayor. Cuando todo lo demás
parece incierto, debemos recordar que Dios es nuestra fortaleza
y el baluarte que nos protege. Guruji solía decir que
la virtud de Dios está ganando la batalla y que siempre
vencerá. Cada uno de nosotros individualmente tiene la
oportunidad, y la responsabilidad, de contribuir a esa victoria.
Sucesos tales como éste son una llamada para que tomemos
conciencia de la necesidad de conectar nuestras vidas con la
Fuente divina, de manera que vivamos según las leyes
de Dios y expresemos su amor. Si realmente aspiramos a vivir
en un mundo mejor y más seguro, debemos utilizar nuestros
pensamientos y acciones para contrarrestar la negatividad que
pretende destruirlo.
Cada pensamiento de Dios que albergan en su mente,
cada oración sincera y cada acción bondadosa posee
un poder redentor. Construyamos con nuestras oraciones un escudo
de luz y amor que envuelva a todo el planeta y proteja a cada
alma de la influencia de las fuerzas de la oscuridad, para que
la paz y la armonía puedan prevalecer en este mundo.
Reciban el amor y las bendiciones de Dios.
